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No sucedía desde 1848 con Pío IX

La sangre de San Jenaro vuelve a licuarse ante la visita de un Papa

AFDLE (22/03/2015)

El primer domingo de mayo, el 19 de septiembre (fiesta de San Jenaro) y el 16 de diciembre, se produce un curioso y desconcertante fenómeno en la catedral de Nápoles. La sangre de San Jenaro, lógicamente reseca, se licúa al girar la reliquia y observar las manchas en el cristal. Fuera de estas fechas el fenómeno no se produce. Tan solo en el año 1848, cuando el Papa Pío IX se refugió en Nápoles tras huir de Roma por una revuelta popular, la sangre de San Jenaro se licuó fuera de estas fechas.

Ha vuelto a suceder. Ayer, sábado 21 de marzo, encontrándose el Papa Francisco en la catedral de Nápoles, la sangre del obispo decapitado en el año 305 se licuó, aunque esta vez a medias. Fue el cardenal Crescenzio Sepe quien se dio cuenta del suceso al tomar la reliquia de manos del Papa.

Este fenómeno, al que la Iglesia no concede gran importancia, es interpretado por los napolitanos a modo de presagio. Cuando en alguna de las fechas señaladas no se produce, augura desastres; cuando, como ayer, se produce fuera de fecha, es buena señal.

Las visitas de Juan Pablo II en 1979 y de Benedicto XVI en 2007 no provocaron el fenómeno. Francisco I, por su parte, restó importancia al suceso, limitándose a bromear con el hecho de que solo se licuara la mitad de la sangre: "Se ve que el santo nos quiere sólo a medias. Tenemos que convertirnos más”.