Cementerio de Ntra. Sra. de los Remedios (Cartagena, España)

Juana Carrillo, la guardiana del cementerio

Santi García (23/11/2020 07:30)

En breve podréis tener en vuestras manos mi nuevo libro, «Cementerios insólitos», que ya se encuentra en la fase final de maquetación y revisión. Pero como soy un investigador impaciente y mi deseo es compartir con lareddelmisterio.com (1) los avances que realizo a lo largo de mis trabajos, no puedo esperar a que conozcáis esta leyenda con la que me he encontrado, y que cambia, para siempre, la historia oficial de, por lo menos, una familia. Espero que os guste.

En esta ocasión voy a traeros la que es, tal vez, una de las historias más enigmáticas del Cementerio de Nuestra Señora de los Remedios. Estoy hablando de una aparición que tenemos documentada desde la década de los años 70 del siglo pasado, pero que a buen seguro se ha venido repitiendo desde hace más de un siglo. Me refiero al caso de Juana Carrillo, un espectro que se aparece dentro del recinto y que llega a interactuar con los viandantes del camposanto, pero sin articular palabra ni mensaje.

Todas las personas a las que hemos consultado —Esther Contreras a mediados de los años 90, Ramón Martínez en 1985, Manuel Asensio a finales de los años 70— y que dicen haber visto a Juana la describen como una mujer bastante mayor pero jaquetona, esto es, muy maquillada, muy elegante y guapa, siempre vestida de riguroso luto. Debió ser muy hermosa en su juventud, al parecer; su visión se caracteriza por aparecer siempre al anochecer, aproximadamente en el momento de cerrar el recinto, o, al menos, es cuando nuestros testigos han podido observarla, pues es un momento en el que queda poca gente en el cementerio y es sencillo ver y divisar si hay alguien en el lugar; sobre todo para evitar que se queden dentro una vez cerrado.

Todos los testigos coinciden en que, a pesar de que se le insiste en que abandone el cementerio y les acompañe, que la llevan a casa, ella como mucho asiente y comienza el camino de ese acompañamiento; pero que, en un momento en el que ellos se despistan, desaparece de su vista: «…es como si no quisiera salir del cementerio…». En alguna ocasión, los testigos son los propios trabajadores del cementerio, como es el caso de José, quien, al parecer, estuvo algunos días indicándole a esta señora que el camposanto estaba a punto de cerrar, pues ya habían tocado la campana de salida, pero que no tuviera prisa y que se quedara el tiempo necesario que ella considerase. A José no le importaba porque vivía en las casas anexas al cementerio y sólo era cerrar. Que lo avisase y sin mayores problemas podía estar el tiempo que deseara rezando a sus seres difuntos. Parece que Juana asintió con la cabeza, pero nunca avisó a este buen hombre. De hecho, antes de cerrar estuvo varios minutos buscándola.

Libro de registro de enterramientos (portada) | Fuente: Santi García

Sabemos que esta aparición se trata de Juana Carillo por la leyenda que habla del guardián del cementerio. Según se cuenta, la primera persona que haya sido enterrada en el camposanto pasa a ser la guardiana del cementerio y es la responsable de velar por el descanso del resto de las ánimas que allí se vayan enterrando con posterioridad. Esta historia es bastante recurrente en algunos cementerios, pero con una pequeña variación; y es el hecho de que, en lugar de ser la primera persona enterrada el guardián, se habla de que es la última en llegar, pasando esta «labor» al inhumado más reciente. En el caso que nos ocupa, la tradición oral nos dice que se trata de Juana Carillo la que, desde el año 1868, se encuentra protegiendo el entorno y el descanso de los allí presentes.

Históricamente hablando, se da la circunstancia de que existe una confusión con el nombre y la fecha del primer cadáver enterrado en el Cementerio de los Remedios, como observamos en varios artículos; como los de Ruiz Vinader y Juan Bautista Vilar. Ambos se fijan en la noticia que da Isidoro Martínez Rizo en su libro Fechas y fechos de Cartagena, donde se indica que «A las once de la mañana de este día —9 octubre de 1868—, tiene lugar el primer enterramiento en el nuevo cementerio municipal de Nuestra Señora de los Remedios de Cartagena, dando sepultura al cadáver de Doña Francisca Carrillo. Con la debida separación del recinto del cementerio, existe desde 1871 otro departamento para dar sepultura a los que mueren fuera del gremio de la Iglesia Católica».

Libro de registro de enterramientos (interior) | Fuente: Santi García

Como podemos apreciar en la fotografía, ésta no deja lugar a dudas respecto a cómo se llamaba la guardiana del cementerio. Hemos buscado en el libro de registro de enterramientos y sólo tenemos datos desde el 14 de octubre, por lo que no podemos conocer, al menos por el momento, la causa por la que se habla de Francisca Carillo y el 9 de octubre, cuando en realidad fue Juana Carillo el 1 de octubre de 1868.

De este modo aportamos nuestro humilde granito de arena a la hora de corregir la versión oficial sobre la familia Carrillo, dando a conocer, al menos, el nombre real con el que su antepasada entró para siempre en la historia de la ciudad de Cartagena.

(1) Éste, como otros artículos aquí publicados, fueron originalmente escritos para lareddelmisterio.com. En su traslado a Al final de la escalera, hemos conservado el texto original. La fecha indicada corresponde a la primera publicación.