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Entrevista al integrante de Grupo Zero

Iván Llácer: «Si queremos encontrar la raíz del fenómeno paranormal, la ciencia debe tomar cartas en el asunto»

Xus JC (16/11/2016)

A lo largo de los últimos años se han puesto en marcha muchos grupos dedicados a la investigación de lugares en los que supuestamente se producen fenómenos extraños. Muchos de esos grupos han nacido con la mejor de las intenciones y con toda la ilusión, pero no han logrado consolidarse. Otros, en cambio, no sólo han logrado esa consolidación, sino que han alcanzado una notable repercusión en Internet mediante la publicación de sus trabajos.

Entre esos grupos se encuentra Grupo Zero Investigación. En su canal de Youtube, las visitas a cada uno de sus vídeos se cuentan por miles. Iván Llácer es uno de los integrantes de Grupo Zero y la voz en off de esos vídeos. Me pareció interesante ponerme en contacto con él para conocer su opinión acerca de cuestiones relacionadas con el tipo de investigaciones que desarrollan. Iván no dudó en atenderme amablemente y responder a cada una de mis preguntas.

 

¿Cómo y cuándo surgió la idea de crear Grupo Zero?

La idea de crear Grupo Zero Investigación surge allá por el 2013. Desde bien joven me he sentido atraído por todo lo relacionado con el mundo paranormal; su análisis, conocer más, intentar comprenderlo y encontrar una explicación lógica a todo tipo de fenómenos a día de hoy inexplicables. Antes de que se creara Grupo Zero Investigación, formé parte de otro grupo llamado GEIPPs (Grupo Especializado en Investigaciones Paranormales y Psicofónicas). Era un grupo algo primerizo, con otra forma de investigar, pero siempre con seriedad, rigor y una actitud lo más científica posible. Los resultados de años de investigación dieron sus frutos; puedo decir que cuento con gran cantidad de archivos y registros verdaderamente interesantes. Y lo más valioso, la experiencia que adquirí en este campo y que ahora aplico en esta nueva formación. Tras la disolución del antiguo grupo en 2009, y tras años de inactividad en esta materia, en mi cabeza no dejó de rondar la idea de volver a las andadas. Y es que el misterio es algo que cuando lo conoces, te aproximas y lo tocas, ya nunca puedes abandonar; forma parte de tu vida. Y eso es lo que ocurrió; no pude aguantar más tiempo y decidí reiniciar las investigaciones, sólo que con otra forma más actualizada de analizar los fenómenos.

 

¿Cuántas personas formáis parte del grupo?

En este momento somos tres: Juanjo, Zapico y yo (Iván). Antes de la entrada de Zapico contábamos con la ayuda de Raúl. Junto a Juanjo, nosotros tres fuimos el grupo original; pero debido a falta de tiempo, Raúl decidió abandonar la formación. Fue cuando Zapico se ofreció a cubrir esa vacante. Raúl, al igual que yo, había formado parte del grupo GEIPPs y su aportacion era muy buena. Zapico en la actualidad también aporta muy buenas cosas. Nos coordinamos bien a la hora de investigar, la verdad; los tres tenemos nuestro toque personal y conocemos nuestra labor sobre el terreno.

 

¿Qué material y métodos empleáis en las investigaciones?

Empleamos muchos métodos, así como aparatos. En lo que respecta a métodos, siempre intentamos innovar, buscar nuevas pruebas y ver si son más o menos efectivas. El método más simple pero efectivo es el de incitar; nos sorprendió su eficacia desde el primer momento. Imagina que te encuentras en tu primera investigación después de años inactivo, apenas hace unos minutos que has comenzado y, por primera vez, incitas a las entidades dirigiéndote a ellas directamente, hablándoles de tú a tú. Les dices lo siguiente: «¿Puedes darnos una señal?» Y acto seguido escuchas como una pesada mesa es arrastrada. Imagina nuestra cara.

Sobre los aparatos, usamos desde los simples y accesibles, como sensores de movimiento o sensores de campos electromagnéticos, hasta otros más complejos y «complicados» de adquirir, como la PSB7 o una cámara termográfica. Ni que decir tiene que la PSB7 es nuestro aparato favorito, pues suele darnos buenos resultados.

 

¿Hay algún lugar que te haya impresionado especialmente?

Sí, claro. De forma visual, como enclave vistoso, el del reportaje nº13 («El hospital de los murmullos»). El enclave, aunque algo vandalizado, aún conservaba su esencia de hospital (los quirófanos, las habitaciones, el material quirúrgico, las consultas...). Helaba la sangre. Pero si te refieres a que me haya impresionado en términos paranormales, sin duda alguna, el del reportaje «El psiquiátrico de las voces», publicado en dos partes. Este lugar fue el que consiguió que me adentrara de lleno en este mundo, pues aquí obtuve mis primeras psicofonías, las cuales puedo decir que son las más claras de toda mi carrera. Aunque a día de hoy el lugar es una completa ruina, lo he conocido cuando aquello estaba recién abandonado y apenas vandalizado. He recorrido sus corredores en innumerables ocasiones, muchísimas noches, y es que ese sitio tiene algo que te atrae, que te hipnotiza y te hace sentir la necesidad de volver. Y créeme si te digo que esto no es algo me haya pasado sólo a mí. Conozco a muchísima gente que «padece» esa extraña sensación de adicción al enclave; mucha.

 

¿Has pasado miedo?

Soy una persona muy serena y guardo la compostura en todo momento. Observo los acontecimientos, calibro la situación e intento actuar con serenidad sin dejarme llevar por el miedo o el pánico, pase lo que pase. Pero reconozco que, en el momento de aislarse, toda seguridad desaparece. Te quedas a oscuras en una habitación, completamente solo, después de haber incitado durante horas a las entidades, y piensas: «Como le haya caído mal a alguna de las entidades, lo tengo claro». Y por si fuese poco, durante ese aislamiento, en total soledad, tienes que seguir preguntando, incitado a que te den evidencias o se manifiesten. En ese momento pasas mucha inquietud, muchos nervios. Imagina que durante uno de esos aislamientos, una brisa helada entra por un ventanuco y te da en pleno cogote; brisa helada en una noche de verano sin nada de viento. Al poco oyes pasos sobre las ruinas. Piensas que son tus compañeros y los llamas, pero nadie contesta. Los pasos continúan y te asomas por la ventana extrañado. Y entonces, el sensor de movimiento que apunta hacia el lugar de los pasos se activa. Pues bien, eso me pasó a mí en el psiquiátrico antes citado, durante nuestra segunda investigación allí. Y sí, sentí miedo; no sabía a que me enfrentaba. Yo estaba en el interior de la sala acolchada, que fue donde capté mis primeras psicofonías. Se supone que el lugar estaba destinado a la reclusión de los enfermos para evitar que se autolesionaran. Yo escuché como venía alguien; y ese alguien se quedó a poco más de un metro de la sala, en la esquina. Escuché claramente como estaba allí, parado. Y puedo asegurar que no era una persona de carne y hueso, ni tampoco un animal. Algo se manifestó en respuesta a mis peticiones.

 

Algunos grupos de investigación prefieren la noche para investigar, otros el día; ¿qué opinas al respecto?

En el campo psicofónico, opino como el gran don Germán de Argumosa; se pueden captar registros a cualquier hora, independientemente de si es de día o de noche. Nosotros escogemos la noche por diversos factores, como es la tranquilidad que ofrece, sin ajetreo ni ruidos externos que puedan contaminar los registros y posibles evidencias. Sin embargo, a título personal, puedo afirmar que bien entrada la madrugada, el fenómeno paranormal, en ocasiones, es más propicio y se manifiesta con más facilidad. Quizá todas las historias que hablan de las 3:33 AM, hora llamada como la hora del tiempo muerto, no estén tan desencaminadas.

 

Cuando se acude a un lugar para investigar, ¿es preferible conocer su historia o es mejor ir «a ciegas»?

Siempre es preferible conocer la historia. Toda investigación tiene detrás una gran labor de recopilación de información de la que surge un pequeño guión que indica las preguntas y el protocolo a seguir. Luego, las evidencias recogidas hay que cotejarlas con la historia del enclave, buscando así unir nexos y sacar algo en claro.

 

Las psicofonías son las grandes protagonistas en este tipo de investigaciones. Según tu opinión, ¿qué son?

Pregunta imprescindible, pero difícil de responder. Tras años y años de investigar el fenómeno, me siento como al principio. Desconozco más cosas de las que he sacado en claro. Sabemos que son voces que están ahí, que en su mayoría no son reminiscencias residuales, sino que son voces de entidades inteligentes, pues responden a nuestras preguntas. ¿Serán voces generadas por personas fallecidas? ¿Voces de seres ajenos a nuestro mundo que habitan en planos paralelos? ¿Ambas quizá? Ni idea. Es la pregunta del millón.

 

¿Ha cambiado tu idea sobre las psicofonías a causa del material obtenido en las investigaciones o es la misma que tenías al principio?

Es la misma que tenía al principio. Sólo que con el paso de los años, la experiencia y la obtención de nuevos registros, descartas que sean pareidolias auditivas o simples errores de grabación. Te afianzas en tus creencias, pues ves que son voces que están ahí, aunque no le encuentres una lógica sensata.

 

Otro elemento habitual en las investigaciones son los orbes, ¿qué crees que son?

Los orbes son algo que me lleva de cabeza. Creo que hay que tener mucho cuidado con ellos. Me explico. Gran parte de los orbes que graban nuestras cámaras no son más que partículas en suspensión que, debido a la proximidad con el objetivo de la cámara y la iluminación, «generan» estas extrañas esferas. Muchos seguidores nos envían al correo fotos o vídeos que tienen esta explicación. Es más, la gente que ve nuestros reportajes siempre nos remarca supuestos orbes que nosotros pasamos por alto debido a que sabemos que tienen explicación o porque, simplemente, tenemos dudas. Pero no todos los orbes tienen explicación lógica. Hay otros orbes que muestran comportamientos inteligentes, movimientos imposibles; y estos orbes no pueden ser ni son simples partículas. Sin ir más lejos, en nuestro reportaje nº5, una de nuestras cámaras capta cómo hacen aparición un gran número de orbes. Lentamente, se mueven de forma circular y se juntan formando uno, congelándose en el aire; luego, sin más, salen disparados a toda velocidad en dirección a uno de nuestros termómetros digitales, y en ese justo instante, el termómetro marca una perturbación notable en la temperatura. ¿Casualidad? No lo creo.

 

Además de psicofonías y orbes, ¿qué otro tipo de fenómenos habéis podido registrar u observar?

De todo tipo. Desde voces en directo sin necesidad de grabadora, golpes inteligentes, alteración de nuestros equipos electrónicos, súbitas descargas de baterías, movimiento de objetos… Hasta en una ocasión sentí como una masa de aire muy caliente cogía mi muñeca durante unos segundos. Cabe decir que nos encontrábamos en una zona húmeda y fría, lo cual hace que lo ocurrido no tenga ningún sentido. Para colmo, hicimos dos preguntas que nos respondieron activando nuestro Rem Pod: una era si la entidad que me había tocado estaba allí, la otra si allí se habían realizado ritos satánicos. Era una iglesia, así que esto, unido a la afirmación de que se habían hecho ritos oscuros y que la masa de aire que me tocó fuese caliente, deja poco margen a la imaginación.

 

¿Hay algún lugar fuera de España en el que te gustaría investigar? ¿Algún lugar famoso?

Fuera de nuestras fronteras existen lugares increíbles. Y, curiosamente, tienden a ser conservados. En nuestro país, aunque no son mayoría, existen grupos de personas incívicas que no cuidan este tipo de patrimonio. Los llenan de pintadas, los destrozan; por no hablar de aquellas personas que en cuatro días lo dejan en cimientos con la intención de lucrarse económicamente con el cobre y mobiliario que tenga un mínimo de valor. Por culpa de esta gente, cuando existe un lugar interesante, tenemos que trabajar a contrarreloj para investigarlo, pues en cuestión de meses el edificio se queda en el esqueleto. Es por lo que muy pocas veces decimos el nombre o la ubicación del lugar. Tenemos una política muy restrictiva al respecto; nuestro interés es básicamente la conservación de los enclaves el mayor tiempo posible. Ciñéndome a tu pregunta, no sabría escoger un solo lugar. Tanto en Europa como en EEUU existen hospitales, sanatorios mentales y un largo etcétera de lugares entre cuyas paredes me encantaría pasar una sola noche; pagaría por ello.

 

¿Crees que estas investigaciones pueden aportar información útil o, como piensan muchas personas, son sólo un entretenimiento?

Desgraciadamente, y aunque los grupos que nos dedicamos a esto objetivamente lo hacemos con pasión y dedicación, nuestros métodos no son todo lo científicos que deberían. Podemos tener ciertas nociones en diversos campos, pero no dejamos de ser grupos aficionados que empleamos nuestro tiempo libre en buscar respuestas y analizar un fenómeno al que la ciencia ortodoxa le da la espalda. Obtenemos evidencias, pero al no ser pruebas obtenidas bajo ciertos parámetros y en un laboratorio de pruebas acondicionado, siempre queda la duda de una explicación terrenal. Nuestros trabajos sirven para concienciar de que existe algo más allá de lo que vemos, para normalizar el tema. Pero si realmente queremos encontrar la raíz del fenómeno paranormal y entenderlo, es la ciencia la que debe tomar cartas en el asunto y analizar el fenómeno a fondo, dejando a un lado tabús y tópicos. Pero esto, a día de hoy, lo veo muy difícil. El tema está muy estigmatizado, condenado a ser la creencia de «cuatro frikis» sin base alguna. Y hay personas que abordan el tema haciéndole un flaco favor; dando fuerza a los que opinan así.

 

¿Qué le dirías a las personas que opinan que todo esto son tonterías?

Es fácil reírse y opinar de algo a lo que no se ha dedicado un solo minuto. Para juzgar algo hay que comprobarlo de primera mano y no caer en la ignorancia de sacar conclusiones a la ligera. Yo, que llevo años abordando este tema, no tengo duda de que existen fenómenos que escapan a la lógica, porque los he vivido y los he captado. ¿Pueden tener explicación racional? Sin duda. Pero yo no la he encontrado. Y he de decir que soy muy riguroso al respecto; descarto cualquier evidencia ante la mínima posible explicación lógica. Así que si alguien, de forma irrespetuosa se ríe y opinan que son tonterías, le animo a que coja una grabadora y comience a realizar pruebas. Que se adentre al lugar más próximo que tenga con fama de albergar fenomenología paranormal y realice su propia investigación. O que lo haga en su propia casa; que pruebe a grabar psicofonías. Pero que no pruebe una noche y diga «ves, no he captado nada; no hay nada». Que realice un exhaustivo seguimiento de meses. Sólo así, la suya será una opinión de peso y objetiva. Sin duda, se sorprenderá.

 

Iván sabe de qué habla. Muchas de sus respuestas, por no decir todas, me trasladan a investigaciones en las que he participado personalmente. Su convicción, la de que hay una serie de fenómenos que deben ser investigados, la compartimos todos los que de un modo u otro vivimos cerca del misterio. Ojalá el esfuerzo de grupos como Grupo Zero Investigación sirva para seguir avanzando en el camino hacia la búsqueda de respuestas.