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Reflexiones

Fantasmas que pasan desapercibidos

Xus JC (04/04/2017)

¿Es posible que en alguna ocasión hayamos visto un «fantasma» y no seamos conscientes de ello? Si atendemos a la casuística recogida, la respuesta es sencilla y contundente: sí. Pero no se trata de afirmar por afirmar; vamos a detenernos a describir detalles concretos de las muchísimas experiencias conocidas para sustentar esta respuesta.

El aspecto

¿Qué aspecto tiene un fantasma? La respuesta a esta pregunta es diferente según testigos. Es cierto que en muchas apariciones la persona se muestra con un aspecto etéreo, que en otras emite una especie de resplandor o que incluso hay ocasiones en que sólo se ve una parte del cuerpo. En estos casos el testigo no alberga ningún tipo de duda: lo que está viendo no es «normal». Sin embargo, hay testimonios que afirman haber visto a una persona que no presentaba ningún tipo de rasgo o característica fuera de lo común. Casos en los que, sin más información que la aparición en sí, no hay razón alguna para pensar que se está ante un encuentro con lo extraño.

Un muerto conocido

La aparición clásica, por llamarla de algún modo, es la de alguien conocido por el testigo y de cuya muerte se tiene constancia. En este tipo de situaciones el aspecto de la persona aparecida es irrelevante, ya que el testigo es consciente de que está viendo a alguien que «no puede estar ahí». Pero no son pocos los casos en los que el testigo no sabe que está viendo, o incluso hablando, con una persona fallecida; se entera después, cuando alguien le indica que tal encuentro no ha sido posible.

El contexto

Observar a una persona caminando por el arcén de una carretera a las once de la mañana no tiene en principio por qué extrañarnos, pero si a ese caminante lo encontramos a las cuatro de la madrugada, la cosa es bien distinta. Del mismo modo, ver a una niña jugando en un parque es algo habitual; pero si nos la encontramos vistiendo un antiguo traje de comunión nos va a desconcertar e incluso inquietar.

El comportamiento

En muchos de los testimonios recogidos, el testigo se ha puesto en alerta, no por el aspecto del aparecido, sino por su comportamiento. Éste es con frecuencia errático; como si esa persona estuviera desconcertada, perdida. Ignorar la presencia del testigo es otro de los síntomas habituales. Pero si hay algo que llama la atención es que la persona, en lugar de marcharse, desaparezca.

Extrañas apariciones camufladas como normales

Como ya se ha comentado, muchas de las extrañas apariciones registradas tan sólo han sido consideradas como tales tras recibir el testigo información adicional. Destaca el muerto que se presenta ante algún familiar o amigo antes de que éste haya conocido su muerte.

Se podrían enumerar otros muchos detalles, pero con los expuestos es suficiente para alcanzar una conclusión: es posible ser testigo de una aparición extraña sin que lleguemos nunca a saberlo. Se trata sin duda de una conclusión inquietante.

Los sueños

Muchas personas defienden que cuando soñamos con familiares o amigos fallecidos estamos estableciendo una comunicación real con ellos. Por extensión, ¿es posible que alguno de los muchos personajes desconocidos de nuestros sueños sean personas fallecidas? Quién sabe.

Conclusión

No es necesario recurrir a esta hipótesis para darle al «fenómeno aparición» la relevancia que merece. El número de experiencias recogidas demuestra, sin posibilidad de duda, que es posible tropezarse con lo extraño. Pero la posibilidad de que haya apariciones que pasan desapercibidas multiplicaría por mucho la casuística. Tal vez tengamos que estar más atentos a los pequeños detalles.

 

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