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Entrevista al grupo «Desde el otro lado 0.5» (I)

Luca Simondi: «Un sensitivo puede descubrir lo que hay detrás, lo que no se puede probar»

Xus JC (17/12/2017)

Fue el viernes 23 de septiembre del pasado año 2016. Eran casi las diez de la noche y me encontraba conduciendo bajo una enorme tormenta. A pesar de ello, y con alguna que otra dificultad, logré encontrar el domicilio que buscaba. En él nos habíamos citado los propietarios de la vivienda, integrantes del grupo de investigación Omega Ghost, y yo. Teníamos noticias de que se estaban produciendo fenómenos extraños y, cómo no, hacia allí nos dirigíamos. Recuerdo que fui el primero en llegar. Más tarde llegaron los compañeros de Omega Ghost. Pero el grupo de investigadores no acababa ahí. Cuando llevábamos aproximadamente media hora en la casa, aparecieron Rafa y Carmen. Así fue como los conocí y, con ellos, al grupo de investigación Desde el otro lado 0.5.

Desde aquel día me convertí en seguidor y admirador de sus trabajos. Hoy, estos buenos amigos y compañeros en la investigación del misterio son un elemento imprescindible en mi caminar por este extraño y apasionante mundo. Algunos de sus trabajos han sido publicados aquí, en Al final de la escalera. Era prácticamente una obligación, de agradable cumplimiento, hacerles una entrevista y conocer un poco más de sus experiencias, sensaciones y opiniones. Lo que sucede es que una entrevista a amigos acaba por convertirse en una charla; y eso es lo que fue. Aquí está la primera parte.

 

¿Cómo y cuándo surgió la idea de formar «Desde el otro lado 0.5»?

(Rafa). Yo estaba interesado en encontrar personas con las que salir a investigar. En abril o mayo de 2015, a través de Internet, conocí a Víctor. Él, que ya había realizado alguna investigación en solitario, también quería formar un grupo; así que, con nuestras respectivas mujeres, Toñi y Carmen, comenzamos con las primeras investigaciones. A los cuatro se fue sumando ocasionalmente alguna que otra incorporación, hasta que el pasado año, en verano, Luca se puso en contacto con nosotros. Poco después ya formaba parte de nuestras expediciones. Junto con Andrés y Ariadna, los siete formamos el grupo principal.

Entonces, ¿antes de formar el grupo no os conocíais?

(Luca). No, no...

(Rafa). No; nos conocimos porque cada uno de nosotros estaba interesado en el tema y poco a poco fuimos contactando.

¿Cuántos sois ahora?

(Rafa). Yo entiendo el grupo como abierto. Cada uno se incorpora cuando puede según el trabajo y las circunstancias. Sumando todas las investigaciones hemos intervenido más de diez personas, pero todos no podemos coincidir; aunque fuera posible, sería contraproducente y la investigación no se ejecutaría de forma adecuada.

¿Quién elegió el nombre del grupo? El por qué es bastante evidente.

(Rafa). El nombre viene heredado del blog de Víctor, que ya lo tenía cuando nos conocimos. Víctor es de los valientes; ya hacía investigaciones completamente solo antes de formar el grupo.

¿Cómo seleccionáis los lugares que investigáis? ¿Qué criterio seguís?

(Andrés). Hay distintos factores. Obviamente, Internet ayuda mucho a conocer la existencia de determinados lugares. También, cuando tienen tiempo, Carmen y Rafa salen a buscar.

Es decir, os subís al coche y lo que surja.

(Rafa). Ésas son las localizaciones del domingo (ríen todos). Vamos recorriendo una determinada zona y cuando encontramos un lugar interesante lo incorporamos a la agenda.

(Andrés). A partir de ahí, lo siguiente es hablar con gente de la zona para ver en qué lugares se puede o no se puede entrar, si se trata de un edificio completamente abandonado o hay que pedir permiso, etc.

¿Cuántos sensitivos hay en el grupo? A uno lo tengo localizado (me dirijo a Luca, que ríe).

(Rafa). Yo creo que todos tenemos algo. En mi caso concreto, cuando comenzamos a investigar yo no era nada sensitivo, pero a medida que ha pasado el tiempo he notado cambios. Eso me lleva a pensar que se trata de capacides que todos tenemos y que con la experiencia se pueden ir incrementando.

Ésa es precisamente la siguiente pregunta. ¿Pensáis que todos, de algún modo, somos sensitivos y que tan sólo se trata de tener más o menos despierta esa capacidad?

(Rafa). Yo, por mi experiencia, creo que sí.

(Carmen). Yo también lo creo.

(Luca). Yo pienso que cada uno puede tener una capacidad distinta. Es una cuestión de eliminar barreras; aunque seguramente no todas las personas pueden alcanzar el mismo nivel.

(Andrés). Por otra parte, las mujeres, aunque no sea algo exclusivo de ellas, son más proclives a desarrollar esa sensibilidad.

(Rafa). Y también hay un factor hereditario. Hay muchos sensitivos que tienen antecedentes: su madre, su abuela...

Hay grupos de investigación donde no existe la figura del sensitivo. ¿Pensáis que esa figura es necesaria o muy conveniente?

(Carmen). Yo creo que ayuda.

(Rafa). Yo he notado cambios. Antes de la incorporación de Luca obteníamos resultados, pero con él conseguimos más. (Se dirige a Luca). Tal vez hacéis de antena, no lo sé.

(Luca). En mi opinión depende del objetivo de la investigación. Si se plantea exclusivamente desde el punto de vista científico, no es necesaria la intervención de ningún sensitivo. Hablamos de datos objetivos: se registran psicofonías, se detecta un movimiento o se produce un cambio brusco de temperatura. Pero un sensitivo puede descubrir lo que hay detrás, lo que no se puede probar. Cuando me puse en contacto con Rafa le dije: «Yo lo que quiero es obtener de algún modo la confirmación de que lo que veo no es producto de mi locura o de mi imaginación, sino que tiene una base real». Lo que percibimos los sensitivos y la obtención de datos objetivos son dos formas distintas de intentar descubrir y conectar la misma historia o situación. Lo que yo percibo, por ejemplo, nos permite en muchas ocasiones proporcionar una historia relacionada con esas psicofonías u otros datos objetivos que hemos registrado. Lo interesante es conectar los dos aspectos de la investigación.

(Rafa). El ejemplo lo tenemos en el caso que llamamos ¿Quién habita detrás del espejo? (Rafa hace referencia a una investigación que realizamos conjuntamente Desde el otro lado 0.5 y Vestigium). Sin Luca no habríamos podido recuperar esa historia antigua; sea cierta o no.

(Andrés). Con frecuencia, cuando vamos a realizar alguna investigación, Rafa no nos dice a dónde vamos ni nos adelanta ningún detalle; vamos con los «ojos cerrados». Y ha sucedido que Luca, por ejemplo, ha percibido información que luego encajaba con las averiguaciones realizadas por Rafa o por Víctor.

(Rafa). La investigación se divide en dos partes: las pruebas físicas y la percepción de los sensitivos. Yo hay veces en las que voy conociendo la historia y otras en las que no. Y en más de una ocasión, después de la experiencia que hemos tenido o de lo que los sensitivos han percibido, he buscado información acerca del lugar y me he visto sorprendido por las coincidencias. En San Mauro, por ejemplo, registramos una psicofonía en la que un niño decía «veintiséis»; luego, investigando, supimos que había sido un refugio para niños procedentes de Madrid durante la guerra civil.

(Me dirijo a Luca). En San Mauro lo pasaste mal.

(Luca). Sí, allí viví una de las experiencias más fuertes. No todos están de acuerdo con esto, pero yo creo que en una investigación te puedes encontrar con dos situaciones distintas. Una correspondería a lo fantasmal, a una energía, a «algo» más; la otra tiene que ver con la memoria que queda impregnada en el lugar. Yo creo que el sensitivo puede captar las dos cosas. La investigación paranormal capta lo paranormal, no capta lo que el sitio fue; y hay lugares en los que no hay nada paranormal. Yo muchas veces les digo: «Aquí no hay nadie, no hay ninguna presencia». Pero sí hay una memoria que te puede contar un montón de cosas; mucho más de lo que te podría decir un fantasma. Hay investigaciones en las que no hemos conseguido muchas psicofonías, pero en cambio hemos obtenido la historia.

(Rafa). A parte de registrar los fenómenos físicos, nosotros buscamos el fantasma, que, aunque es complicado que exista, a veces aparece; pero también buscamos descubrir la historia del lugar.

(Carmen). Es complicado que exista fantasma y que además quiera comunicarse.

(Andrés). Fue muy interesante la investigación de El molino de las chicas. Los que estuvimos allí tuvimos la sensación de que, más que oír voces, lo que escuchábamos eran murmullos. Y, en efecto, tras analizar Rafa las grabaciones, lo que se escuchan son murmullos. No son voces específicas que digan algo, pero sí un murmullo que indica que aquél fue un lugar muy concurrido.

(Rafa). Allí había mucho ruido de agua y así es muy difícil captar el sonido, porque se mezcla; pero aun así los cuatro teníamos la sensación de escuchar murmullos.

¿Allí mismo?

(Rafa). Sí.

(Andrés). Más que la sensación de sentir una presencia que te está observando, era la sensación de tener gente alrededor.

(Carmen). También presencias. De hecho, allí obtuvimos una psicofonía que dijo: «Os sigo».

(Luca). En esa misma investigación, cuando bajamos al sótano, yo les decía: «Estoy escuchando las máquinas». Era como si la fábrica estuviera funcionando.

En esa investigación me sorprendiste; te vi «agresivo», pidiendo a ese «lo que sea» que se manifestara.

(Luca). Es que yo muchas veces los veo y escucho lo que me dicen. Entonces quiero ir un poco más allá e intento provocarlos; siempre manteniendo el equilibrio. En ese momento se produce un contraste entre mi manera de ser y la función que desempeño.

(Rafa). Es bastante habitual que Luca actúe de ese modo; lo que pasa esos momentos no aparecen siempre en los reportajes. En los vídeos sólo aparece una pequeña parte de todo lo que sucede durante la investigación.

(Andrés). La edición de los vídeos es complicada, porque, aunque no se capte nada especial, queremos que se vea el transcurso de lo que fue la noche.

(Rafa). Sí, es complicado. Te gustaría incluir todo lo que pasa, pero sólo puedes incorporar los momentos más importantes.

Se puede indagar acerca de la historia de un lugar antes o después de visitarlo. ¿Qué es mejor?

(Rafa). Para mí, que no soy sensitivo, es mejor ir conociendo la historia del lugar y así poder hacer las preguntas adecuadas; pero respecto a Luca, por ejemplo, yo prefiero que llegue sin conocer ningún detalle. Él también lo prefiere.

(Luca). Claro, porque te puede influenciar. Es mejor ir completamente en blanco.

 

Queda patente que podríamos estar hablando horas y horas. Compartimos pasión por el misterio y queda mucho por contar. Hasta aquí la primera parte de la entrevista. Muy pronto, el resto.

 

Imágenes: (1) Carmen, Luca, Rafa y Andrés (de izquierda a derecha) durante una investigación; (2) fotografía del exterior de uno de los lugares investigados; (3) Andrés y Carmen (de izquierda a derecha) grabados por una cámara de visión nocturna; (4) «selfie» realizado al final de la entrevista donde aparezco junto a Carmen (a mi derecha), Rafa, Andrés y Luca (de derecha a izquierda).

 

 

Entrevista al grupo «Desde el otro lado 0.5» (II):

- Rafa Ramón: «Me pregunto cómo nos ven ellos a nosotros»